Críticas

Crítica: Kubo and the Two Strings (Oscar 2017)

Emotiva, llena de acción y aventura, y sobre todo hecha con corazón. ¿La obra maestra de Laika?

Laika tiene un patrón general en sus filmes, es algo que no podemos negar. Sus protagonistas son niños outsiders discriminados, o con problemas de integración social. Estos chicos se aislan en sus ideales y siempre se enfrentan a algún problema mayor que les ayuda (y a sus padres o conocidos también) a madurar y entrar al temido mundo real.

Coraline se había mudado a una casa nueva y se sentía abrumada entre los desconocidos y el ritmo de vida contrario de sus padres, Norman puede hablar con los muertos pero es ridiculizado y tomado como un tonto, Eggs es un huérfano criado por trolls en la basura. El patrón mezcla estos giros y traumas infantiles con lo sobrenatural, y por lo general, Laika siempre ha entregado buenas historias y buenos filmes.

¿Pero qué ocurre con Kubo? Un poco de contexto. Kubo es un chico de 11 años japonés, el cual tiene una responsabilidad más grande que la de cualquier otro niño: Cuándo era un bebé, su abuelo y sus tías le robaron su ojo izquierdo, y su madre, tratando de protegerlo, cayó enferma.

Cada día, Kubo cuenta historias con origami y su shamisen a los habitantes de la aldea, usando la frase si debes parpadear, hazlo ahora. Pon atención a todo lo que veas Kubo le da vida a las pequeñas figuras de papel y las hace pelear al ritmo de la música, sin embargo sus historias nunca tienen final, pues al caer la noche debe regresar a su casa o sus tías podrían encontrarlo y quitarle su ojo derecho.

Muchos se quejaran de estos spoilers, pero seamos sinceros: Esto ocurre en los primeros 10 minutos del filme. Muy pocas películas hacen un desarrollo argumental tan profundo como el hecho por Kubo en su presentación. En solo pocas escenas ya conocemos el trasfondo de nuestro protagonista, su relación con su madre, el vacío existencial y la tristeza que los sigue cada día, que ha ocurrido con su desaparecido padre y quien es nuestro villano. Pero eso nos deja muchas incógnitas. ¿Quién es su padre? ¿Por qué su abuelo quiere su ojo? ¿Por qué Kubo tiene esta magia con el origami? Preguntas que tendrán su debida respuesta mientras avanza el filme.

Este vacío existencial que persigue a Kubo y a su madre los une, entregando una entrañable relación madre-hijo, pero sumamente dolorosa. Muestra una familia que se ve forzada a mantener un nivel de dolor y temor por razones más fuertes que ellos, y cuando Kubo no logra regresar a su casa a tiempo una noche la aventura comienza. ¿Cómo superar a ese dolor más grande que tú? Encarándolo directamente.

Mientras visual y auditivamente encontramos en toda nuestra aventura una maravilla en la animación stop-motion, en su narrativa hallamos una historia que mientras avanza, rompe los clásicos clichés de los filmes aventureros para niños. No solo con el inicio Kubo nos llena de sorpresas, sino en su segundo y tercer actos, los cuales nos entregan un drama familiar intenso, lleno de referencias a la verdadera cultura japonesa.

Sí. Cultura japonesa. Muchas personas suelen confundir a la cultura japonesa con solamente anime, vocecitas kawaii, cosplay y sushi. Kubo anula todos estos estereotipos y nos muestra las tradiciones japonesas antiguas, leyendas, música, la manera en la que las personas honran a sus muertos e incluso el arte antiguo japonés. Si son muy atentos (y no parpadean, como pequeño gag) podrán encontrar referencias a varias pinturas icónicas.

Dario Marinelli (V for Vendetta, Atonement) sabe componer una pieza musical para Kubo, llenando de emoción y  nostalgia las partes merecidas y entregando un trabajo casi perfecto, sumando una intensidad melodiosa en cada cuerda mágica del shamisen de Kubo, al punto en que ese riff podría convertirse en un común general para Laika.

De la misma manera, la animación de Kubo destaca a cada cuadro, no solo por el gran labor del stop-motion, sino por los colores, formas, texturas y detalles de cada toma. No solo estamos hablando de stop-motion, estamos hablando de una técnica combinada con impresoras 3D que golpea nuestras retinas estallando belleza en cada segundo, desde las batallas hasta las escenas dramáticas.

En nuestro segundo acto, Kubo se encuentra con dos compañeros de viaje, tras un enorme incidente. Ahora está forzado a explorar y conocer sobre su pasado al lado de un simio y un guerrero escarabajo. Ambos lo protegen de varios enemigos (entre ellos uno FANTÁSTICAMENTE ANIMADO) y de la misma manera desarrollan una química de amor-odio. Cosa que puede ser extraña para algunos espectadores, pero que torna un sentido cuando se visualiza el final de este largo y emocionante acto.

Aquí destaca algo importante: la labor de los animadores para mostrar diversos mundos tanto tétricos como fascinantes. Destacando al esqueleto y al mar de horripilantes ojos, el diseño de personajes y de escenarios de Kubo puede ponerle la piel de gallina a más de uno. Hay terror real en donde debe existir el terror real.

Mientras el filme se acerca a su tercer acto, se nos presentan los golpes más fuertes del filme. Golpes que nos hacen cuestionar si esta es una película para niños o no. Y esa es parte de la magia de Kubo y de su director Travis Knight. Kubo no es una película para niños. Es una película para la familia. Una película que nos hace reflexionar sobre nuestra naturaleza humana y el daño que podemos causarle a los más cercanos a nosotros, una película que nos muestra el verdadero espíritu de la unión, y como tras hacer daño casi irreparable, podemos reivindicarnos.

No todo es perfecto en Kubo, el ritmo del filme puede ser un poco tedioso para varios, pues es complicado contar una historia tan compleja y dar desarrollo a todos los personajes en solo 102 minutos, pero se logra entender perfectamente. De la misma manera las actuaciones en doblaje de Cecilia Suárez y Sofía Espinoza (Simio y las tías de Kubo, respectivamente) no superan las hechas por Charlize Theron y Rooney Mara. Pero José Luis Orozco entrega un papel al nivel de Ralph Fiennes, como el temible Rey Luna.

Al final, se puede decir perfectamente que Kubo es un filme que toma la fórmula segura de Laika, y la rompe en miles de pedacitos, para entregar uno de los mejores filmes animados a la fecha. Travis Knight y Laika se han superado a si mismos, y dieron cátedra de animación con Kubo, siendo una amenaza segura para los Oscares, y para Disney.


KUBO Y LA BÚSQUEDA SAMURAI (KUBO AND THE TWO STRINGS)
TRAVIS KNIGHT
LAIKA, 2016

Diseñador de profesión, estudiante y profesor de un taller en la UAM-Azcapotzalco. Amante de la animación y uno de los creadores de contenido más importantes en Internet. Creador del canal de YouTube LA ZONA CERO, con más de medio millón de seguidores.

4 comments on “Crítica: Kubo and the Two Strings (Oscar 2017)

  1. Mi opinión sobre el filme es que Laika maduro en la forma de hacer Stop Motion Y tambien me habria agradado un poco mas de desarrollo en la historia pero el final es sublime y la musica exquisita. Espero que el estudio nos siga regalando joyas como esta

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  2. Alejandro

    Podría decirse que la animación de Kubo es al stop motion lo que fue la de Pinocho para el cel.
    Muy buena crítica Chucho, aunque no me parece tan obra maestra como la pones sí puedo decir que es una excelente película. Saludos.

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  3. MordeGumball

    No podría estar más de acuerdo.
    Pero otro detalle que me encanta de la película es lo madura y sería que se toma y no llega lo demasiado para volverse “edgy” y “superficial”, balanceandolo con comedia (que gracias a dios no es tu tipico humor escatologico de cada película animada actual) y muy buenas caracterizaciones de personajes.
    Y sobre todo, el manejo del olvido. El temor de no recordar, la unión y la fuerza que hace las memorias. Es uno de los films más hermosos que he visto en toda mi vida, y agradezco infinitamente de haberla visto en el cine (dos veces!).

    Desafortunadamente, no tiene el reconocimiento que merece gracias a Zootopia (que es un muy buen film, pero tampoco para tantos premios). Pero si Kubo gana el Oscar de este año, además de poder variar entre las ganadores del premio (10 de 15 premios han sido para Disney o Pixar), este reconocimiento daría más mérito a la industria de la animación y, tal vez, se comience a tomar en serio esta forma de arte y no como algo “solo para niños”.

    Sin duda, el mejor film del estudio y uno de mis favoritos.

    9.7/10

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  4. Patricio Ramírez

    Ojalá ganen el premio, aunque Zootopia no es mala película.

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